Se ha producido un error en este gadget.

sábado, 9 de abril de 2011

UN CUENTO, LA MORALEJA DE ESTE Y UNA HISTORIA

EL CUENTO: Tarasca y Tarascón eran dos hermosas ranas, mascotas de una familia campesina. Ayudaban muchísimo a la pulcritud de la casa, ya que devoraban todo bicho e insecto que entraba al hogar. La familia estaba muy contenta con las ranas y estas andaban libremente por toda la casa. La esposa tenía por costumbre calentarle agua al marido, a la llegada de éste  de las faenas del campo, para que pusiera sus pies a relajarse en agua.  El hombre era feliz con esta dádiva, que amorosamente después de cada jornada su mujer le tenía preparada, y lo manifestaba con palabras de agradecimiento y gruñidos de placer.

Tarascón imaginaba que esto debería ser algo muy bueno. Un día, la esposa puso en el fogón de la cocina, una olla a calentar agua para su marido. A un descuido de la mujer, la rana se metió dentro de la olla, al principio le pareció similar al agua del charco que había cerca de la casa, pero poco a poco, ésta comenzó a entibiarse y entendió el placer que sentía el hombre. Tarasca no sabía dónde estaba su hermano, hasta que escuchó unos “croac” de placer desde la cocina y lo encontró dentro de la olla chapoteando de felicidad.  –“Te has vuelto loco, sal de ahí inmediatamente, te vas a cocer.” “Cállate y ven conmigo, esto es mejor que el charco” Tarasca usaba todos los argumentos lógicos para hacerle entender del peligro que corría; pero éste no escuchaba, estaba feliz en el agua cada vez más caliente. “El agua está igual, eso son exageraciones tuyas” le contestaba Tarascón.  Este sentía un adormecimiento muy agradable, ya no escuchaba a su hermana, hasta que sucumbió cocinado.

LA MORALEJA: No será que a la mayoría de los seres humanos, nos está pasando lo de la rana en la olla. Estamos tan cómodos con nuestra vida que no nos importa el daño al medio ambiente;  o el abuso a las mujeres; o que los poderosos económicos y políticos del mundo, solo piensan en sus cuentas bancarias; (crisis nuclear de Japón, por ejemplo) o que hay más de 1000 millones de seres humanos en la extrema pobreza, la gran mayoría de ellos pasando hambre literalmente; o la falta de respeto a las creencias de los otros; o la educación inadecuada que reciben nuestros hijos; o la explotación a los niños y jóvenes, ... la lista es larga.  Será que nos exterminaremos antes de reaccionar… por no escuchar a los pocas personas conscientes que desesperadamente nos están advirtiendo de los peligros.

¿Qué podemos hacer?  Creo que hay que arriesgarse  por encontrar opciones, que tengan propuestas originales y que hagan ofertas tomando en cuenta la mayoría de las alternativas. Hay grupos de trabajos comunitarios, de producción alimenticia limpia,  otras que proponen mejorar el sistema o realizan  cambios en alguna estructura social, como la educación, etc. etc. Siempre hay organizaciones alejadas de la politiquería, de los núcleos de poder financiero o de la producción.  Cada uno puede encontrar  personas y  organizaciones que lo estimulen, que lo entusiasmen para cambiar todo esto, y si una no nos convence la dejamos y vamos por otra.

UNA HISTORIA DE MACHISMO SUTIL Quiero compartir una historia que me mandó un amigo, dicen que es real, no lo sé, pero nos sirve para reflexionar sobre cómo sutilmente algunas ideas equivocadas, pueden esconderse en nuestras mentes.

Se cuenta que en una ocasión el presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, salió a cenar con su esposa Michelle y decidieron dirigirse a un restaurante no tan lujoso como los habituales, ya que aquella noche querían hacer algo diferente y salir de la rutina. Estando sentados a la mesa del establecimiento, el propietario se aproximó adonde se encontraban y pidió por favor a los guardaespaldas que le permitieran acercarse para saludar a la esposa del presidente. Y así lo hizo. Al retirarse el dueño del establecimiento, Obama le preguntó a Michelle:
"¿Cuál ha sido el interés de ese hombre en saludarte?"
Su esposa le respondió: "En mi adolescencia ese hombre estuvo muy enamorado de mí durante mucho tiempo."
El presidente le dice: "¡Ah, eso quiere decir que si tú te hubieras casado con él, hoy serías la dueña de este restaurante!" 
Michelle le refutó: "No, cariño... Si yo me hubiera casado con ese hombre, ¡él sería hoy el presidente de los Estados Unidos de América!"
  
  

1 comentario:

  1. QUE BUENO EL CUENTO, PERO MEJOR LA HISTORIA DEL MACHISMO SUTIL, JJ

    ResponderEliminar